El sexto volumen de la serie parte de una convicción: la consejería cristiana no es una técnica para manejar conductas ni un atajo que evite el trabajo lento de la santificación, sino una extensión del cuidado pastoral hacia los detalles dolorosos de la historia de una persona.
Seis partes recorren todo el camino: la teología de la transformación, un retrato bíblico de la persona (mente, corazón, emociones, identidad y heridas), el carácter y el oficio del consejero, el proceso real del cambio, las relaciones donde ocurre casi todo ese cambio, y la esperanza honesta con la que cierra el libro.
Rechaza dos atajos: un minimalismo que reduce el cuidado a unos cuantos versículos, y una psicología que desplaza el evangelio con técnica. La compasión sin competencia puede herir tanto como la competencia sin compasión.